Tan amigos

Fuimos tan amigos .. mira ahora,
no lo pongas aun peor.
Ya te dije que era fácil ..
que acostarnos acarreara este dilema,
pero siempre me decías: “tú y yo no,
tú y yo somos especiales ..”
Son tus frases, mías no.

No quiero engañarte (no es tan fácil)
No a una relación (no lo digas)
No voy a llamarte (puede ser peor)
No te hablo de amor.

No quiero engañarte (no es tan fácil)
No a una relación (no lo digas)
No voy a llamarte (puede ser peor)
No te hablo de amor.

Fue un plan que no salió.
Y no fue más que un buen plan.
Si no salió .. ¿qué más nos da? ..
no fue tan mal. Pasó.
¿Recuerdas tu canción?

No voy engañarte (no es tan fácil)
No a una relación (no lo digas)
No voy a llamarte (puede ser peor)
No te hablo de amor.

No quiero engañarte (no lo entiendes)
No a una relación (no es mejor)
No voy a llamarte (si volvemos a hacerlo esto puede acabar peor)
No te hablo de amor.

No voy engañarte (no lo intentes)
No a una relación (no, ya no)
No voy a llamarte (ni te amo, ni quiero, ni te echo de menos)
No te hablo de amor.

¿Es casualidad…

… que vayas en el coche con una persona y justo suene la canción que te recuerda a esa persona?

Mi Magdalena cree que no, que no hay casualidades en estas cosas.

Conversaciones en madrugadas lejanas, canciones llenas de recuerdos, canciones que acumulan recuerdos. Conversaciones que (quizá) no se repetirán nunca.

“Pondría en su boca…

todas estas palabras”, me dice Mi Magdalena. Y, un poco amargamente, añade: “pero no hacia mí…”

“Eso tiene su parte buena, Magdalena. Quiere decir que, quizá, el final no está escrito”, le digo. Y me mira con esa mirada a medias entre la esperanza y el miedo y contesta con un “Ya, supongo… que puede ser”.

Escucha baladas de hace años, cantadas por ese cantante que tantas noches la miraba mientras ella dormía, desde una bandera colgada en la pared de su habitación. Y sabe que es mejor que pueda poner esas canciones en boca de otros hacia otras, que en su boca hacia otros. O en la boca de otros hacia ella.

(It’s hard) letting you go

Hay noches en los que ninguna canción dice lo que Mi Magdalena quiere que digan. Noches en las que no encuentra nada que exprese lo que ella siente.

Mucha distancia entre ellos. Volver a dejarse dejarle marchar. Sin ponerse en medio. Con la (vana?) esperanza de que sus caminos se vuelvan a encontrar.

Y aunque ninguna canción tiene, esta noche, los sentimientos de Mi Magdalena, ésta se le acerca.

Es increíble lo que escribir unas palabras ayudan a Mi Magdalena, y a mí, a desahogarse.

Contigo

Yo no quiero un amor civilizado, con recibos y escena del sofá;
yo no quiero que viajes al pasado y vuelvas del mercado con ganas de llorar.

Yo no quiero vecinas con pucheros;
yo no quiero sembrar ni compartir;
yo no quiero catorce de febrero ni cumpleaños feliz.

Yo no quiero cargar con tus maletas;
yo no quiero que elijas mi champú;
yo no quiero mudarme de planeta, cortarme la coleta, brindar a tu salud.

Yo no quiero domingos por la tarde;
yo no quiero columpio en el jardín;
lo que yo quiero, corazón cobarde, es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres porque el amor cuando no muere mata porque amores que matan nunca mueren.

Yo no quiero juntar para mañana, no me pidas llegar a fin de mes;
yo no quiero comerme una manzana dos veces por semana sin ganas de comer.

Yo no quiero calor de invernadero;
yo no quiero besar tu cicatriz;
yo no quiero París con aguacero ni Venecia sin tí.

No me esperes a las doce en el juzgado;
no me digas “volvamos a empezar”;
yo no quiero ni libre ni ocupado, ni carne ni pecado, ni orgullo ni piedad.

Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes, es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres porque el amor cuando no muere mata porque amores que matan nunca mueren.

Embustera

Siempre voy a tenerte que agradecer que haya sido conmigo tan embustera y me hayas enseñado lo que es querer: bailar mientras rodamos por la escalera.

Has despejado mis dudas y has logrado que aprendiese a ser un perfecto Judas desde la jota a la ese.

Contigo que comprendido que la humedad es algo que se seca y se olvida. Gracias a ti he sabido que la verdad es sólo un cabo suelto de la mentira.

Por eso sé que perderte no era quedarse sin nada. la muerte es sólo la suerte con una letra cambiada.

Embustera, tu corazón es una cremallera de Christian Dior, blanqueas emociones, traficas con botones, pierdes con mi perdición.

Dormir contigo es repetir francés en una facultad donde un Miró parece una esquela y enseñan cuánto mide la oscuridad: sumando pesadillas y duermevelas.

Hoy llamo a las rosas pan y al vinagre desatino; las mujeres que se van se quedan en el camino.

Por mucho que me duela, debo admitir que otras me ven sin ropa y tú desnudo. Será mucho mejor, si pretendo huir,
cortar la cuerda, deshacer el nudo.

Ya no juego en tu tablero. He roto nuestra baraja. Sólo diré que te quiero si es a punta de navaja.

Dormir contigo es repetir francés en una facultad donde un Miró parece una esquela y enseñan cuánto mide la oscuridad: sumando pesadillas y duermevelas.